La turmalina es reconocida como una de las piedras protectoras por excelencia. Se cree que actúa como un escudo energético capaz de absorber y transformar las energías negativas, tanto las propias como las que provienen del entorno o de otras personas. Llevar pendientes de turmalina ayuda a mantener el campo energético limpio, aporta estabilidad emocional y favorece una sensación de seguridad y bienestar durante el día.





