Esta bruja no amansa serpientes, sino energías antiguas. De su bolso emergen como fuerzas primordiales que representan la sabiduría profunda y los instintos sagrados de la tierra. Ella no las domina con imposición, sino con armonía; su calma es su poder.
Las serpientes, lejos de ser amenaza, actúan como guardianas. Son espíritus protectores que reconocen en ella una conciencia despierta. Bajo su capa oscura —como un manto de noche estrellada— resguarda su luz interior, manteniendo equilibrio entre lo visible y lo invisible





