La bruja sostiene el Tetragrammaton entre sus brazos como un sello activo de protección. No es adorno: es un guardián que vela por las personas del hogar, manteniendo alejadas las energías dañinas y las malas intenciones.
A su alrededor reposan tres obsidianas, que absorben la negatividad, bloquean influencias externas y refuerzan la seguridad espiritual de quienes viven allí. La bruja permanece atenta y serena, creando un escudo constante que cuida, protege y resguarda a cada habitante del hogar, día y noche.





