La Tara Blanca es una deidad budista asociada con la compasión, la sanación y la longevidad. Representa la pureza y la protección, ayudando a disolver obstáculos y atraer paz interior. Su energía es ideal para la meditación y los altares, ya que conecta con la serenidad espiritual y brinda bendiciones de salud, prosperidad y claridad en el camino de vida.


